Estoy ahí, sentando, pensando en cosas ajenas al momento, o por lo menos creo que así pasa, sólo evado pensar en la que me crió.
No me gusta llorarle de lástima a la que me hizo llorar por estrés, pero no se por que no me atreví a dejarla sola, que ha pesar de ser sólo huesos, no dejan que me vaya de ahí. Hasta se me olvida el miedo que le tengo a los panteones.
Veo que las personas que al parecen fueron más queridas, a pesar de venir de familias pobres, tienen una tumba enorme, muy cuidada y pareciera que el punto es que la gente que visita el panteón se enterara que ahí murió una persona querida. Amaban tanto a esa persona que se le agradeció con una gran tumba... No se cómo tomar eso.
Solo te dejo esta última y única lágrima, para asegurarme de que no crezca musgo sobre tu lápida, para un descanses en tierra y no en pasto.
Para qué no te enredes en raíces al intentar salir para venir a regañarme y decirme: no está limpió tu cuarto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario