martes, 14 de mayo de 2013

Maestros.

Hablas con un chicle en la boca, te lo sacas y lo embarras en su envoltura. Luego sacas otro y todas las horas que no paro de verte, observo como mueves tu boca. Quiero ese mal aliento  en  mi pene y sobre todo mi cuerpo. En especial en el pene.
Nunca me gustaron gordos pero ahora si quiero sentir los pelitos de tu hombligo sobre mi abdomen y sobre mi espalda, que mientras los frotas y dejas uno que otro pegado en mi cuerpo con tus fluidos me cuentes las historias que tanto comentas en clase y probar una posición diferente por cada historia. Quiero que me cuestiones con furia y al momento en que te vengas sobre mi digas: la lección de hoy ha terminado.

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