lunes, 10 de noviembre de 2014
Paradojas.
Reviso una y otra vez la lista de hombres que nunca conoceré, quizá por que disfruto mas imaginar lo que podría pasar en mi mente, porque cuando el realidad pasa, siempre es un desastre.
Busco ponerme nombres interesantes: Aphex Twink, varonil alternativo, alteraciones de mi nombre o letras en japones para dejar mas a la imaginación.
Otro placer virtual es el de tratar mal a la gente, decirle que es fea y que no me interesa por el hecho de sentirme superior a alguien. Pero en el fondo se que busco el amor, el que nunca va a llegar por una red social pero que mi cuerpo cree necesitar.
Pienso en besar otros labios con barba y después irme a continuar con mi día.
Abrí un blog medio porno con fotos mías con la intención de ser alguien sexualmente interesante, a pesar de que en la vida real me siento virgen. El sexo siempre me aburre después de diez minutos.
Una vez un escritor profesional me citó en su casa para coger y hablar de lo que escribimos. Cuando llegue a su casa me recibió con mezcal, mota y hojas impresas de algunas cosas que he escrito, esas hojas tenían círculos en tinta roja donde mostraban todas las faltas de ortografía y sintaxis que tengo. Me dijo que era una mierda como escritor y que si seguía así dentro de poco iba a quemarme en el mundo de los que escriben.
Claro que me hizo sentir una mierda y por poco lloro, pero no contaba con que las lagrimas y la baja autoestima eran uno de los fetiches de aquel hombre, que se encontraba completamente excitado. Empezó a abrasarme, besarme y tratarme bien. No paraba de decirme lo hermoso que era. Cuando uno se siente mal, cualquier alago te hace sentir especial. Terminamos cogiendo y me vine en su cara (cosas que no disfruté). Fue tanto su placer y la mota que fumó que cuando terminamos se quedó dormido.
Recuerdo cuando lo vi acostado, desnudo en su cama durmiendo como bebé y yo, en la puerta, llorando todo lo que no lloré cuando me dijo lo gran mierda que soy.
Ese día, por razones de trabajo, me encontraba en San Luis Potosí. Cuando uno sabe que todo es porquería y que tu vida está ubicada en los margenes de una sociedad ya nada importa. Caminé entre calles desconocidas mientras fumaba un cigarro tras otro. De repente caminaba y de repente corría. Me dolían las rodillas pero intentaba sonreír para que todo fuera mejor, pero sólo me topaba con la paradoja de una sonrisa con lagrimas. Una taquicardia que no paraba.
No volví a escribir en mucho tiempo pero si a coger. Coger por el simple hecho de hacerlo, por el hecho de creer que no sirves para otra cosa.
Veo la lista de hombre en mi celular, busco a alguien físicamente interesante, recuerdo la mierda como un siclo sin fin, o que por no menos no he llegado a conocer y entonces, nuevamente escribo "¿Cuando nos vemos?".
martes, 22 de julio de 2014
El sonido de mi primer violación (Fragmento)
Los
perros siempre están en las casas de mi familia, no existe olor a
limpio; sus mierdecitas por todas partes, pero siempre perros. En la
casa de mi tío, hermano de mi mamá: perros; en sus oficinas:
perros; y en la casa del mar: perros. La casa del mar que está
ubicada en un callejón de un pueblo en medio de la nada y que visito
desde que era pequeño.
Una
vez, a los once años, había perritos bebés de una perra de mi
abuela, a uno, el ultimo en venderse, le decían vampiro por que era
cruzado, además de negro y con pelos tiesos. Jugaba con él a
aventarle una pelota de un lado del callejón al otro.
Un día
llegaron unos vecinos que eran muchachos de 23 años y que les
gustaba ir al gimnasio, tener carros caros y coger entre ellos. Esto
último lo descubrí por que mientras jugaba con el perrito pasé por
su casa y tenían la puerta abierta y se alcanzaba a ver su baño. Vi
un chico de pelo chino y de músculos marcados bañándose, tenía
jabón en la cara así que el no podía verme, me quedé congelado un
rato admirando esa escena: Un callejón, una puerta abierta que daba
a una regadera de un baño verde -el verde que menos me gusta de
todas las tonalidades de verde- y el perro, el perro que nunca falta.
Fue tanto el impacto que no me podía mover y entonces él terminó
de enjuagarse la cara y descubrió que lo estaba espiando. Lo primero
que hice fue correr, entrar a mi casa, abrazar al perro vampiro e
intentar que con respiraciones lentas mi corazón dejara de palpitar
tan rápido. No me dí cuenta de la mierda que había pisado.
Desde
ese momento el juego del perro y la pelota en el callejón se volvió
mi juego favorito y los vecinos se dieron cuenta. Cada que aventaba
la pelota uno de ellos se ponía desnudo en la puerta para que yo los
viera. Se tocaban entre ellos en forma de juego. Ellos se divertían,
yo me emocionaba y el perro se encariñaba cada vez mas conmigo. Ese
había sido el mejor viaje a la casa de la playa en mucho tiempo y
por las noches quería salirme de la casa, meterme a la de ellos y no
saber nada de mí. No dormía por pensar en la cantidad de cosas que
podrían pasar si me metía a la casa, pero el miedo siempre ganaba.
Un día me senté afuera de su casa para acariciar al perro vampiro y
uno de ellos me vio y me habló, intenté hacer una voz muy masculina
y "cool" para que no pensarán que era un niño tonto y me
dijeron que tenían hambre y no tenían dinero, que si les daba algo
de comer .Corrí a mi casa y encontré unas salchichas en el
refrigerador, las tomé y corrí a su casa, abrieron la puerta y vi
al chino musculoso con un traje de baño verde y con el pene de
fuera. Su vello púbico era café y rizado al igual que su cabello.
Cuando le entregué las salchichas me tomó la mano y la acarició.
Entonces entré a su casa.
Ese mismo día pero mas tarde, ellos se regresaron a sus casas y un señor decidió comprarle el perro vampiro a mi abuela. Tuve 2 perdidas importantes en mi vida y una lección muy bien aprendida: Si esto es una violación, quiero que ocurra mas seguido.
viernes, 11 de julio de 2014
Sección 2.
A los humanos nos encantan los hijos de puta y quien diga lo contrario es necesario que conozca al dios que le reza.
lunes, 2 de junio de 2014
Diario...
Hoy no escribiré nada bonito y rebuscado. Solamente quiero contar que hoy fue un día importante dentro de mi vida puta por que fue la primera vez que me cacharon en un lugar público y la primera vez que me dieron $400 por hacer algo relacionado con vender mi cuerpo. Quiero remarcar que no quiero escribir pero esta situación lo meritaba. Cuando sea grande y me pregunte por que llegué a estar en la perdición...
jueves, 6 de febrero de 2014
El malo.
Siempre soy el antagonista de todas las poesías de amor y de todas las canciones.
Soy el que dice que no a pesar de que me entreguen todo y el que deja a los amantes escribiendo sobre su aliento alcohólico. El que provoca el odio al amor y al mismo tiempo el mal ejemplo, para que los amantes digan por ahí no es. Soy el tropezón de los amorosos y a nadie le gusta cuando callo. Una prostituta que no cobra, que fuma mientras coge y prefiere abrazar la almohada al dormir.
El que no recibe mensajes, que presiona los botones del celular para fingir que le importó a alguien, el que quiere ignorar a sus compañeros, alguien que no es mitómano pero se esfuerza por serlo.
El que sabe que el amor no debe se sentirse, si no más bien creerse... Pero le da miedo.
Soy el que dice que no a pesar de que me entreguen todo y el que deja a los amantes escribiendo sobre su aliento alcohólico. El que provoca el odio al amor y al mismo tiempo el mal ejemplo, para que los amantes digan por ahí no es. Soy el tropezón de los amorosos y a nadie le gusta cuando callo. Una prostituta que no cobra, que fuma mientras coge y prefiere abrazar la almohada al dormir.
El que no recibe mensajes, que presiona los botones del celular para fingir que le importó a alguien, el que quiere ignorar a sus compañeros, alguien que no es mitómano pero se esfuerza por serlo.
El que sabe que el amor no debe se sentirse, si no más bien creerse... Pero le da miedo.
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