martes, 9 de mayo de 2017

Bigbang

Porque en algún momento de nuestras vidas, mientras leíamos enciclopedias, descubrimos que el bigbang era mucho más que un bonito nombre; era la respuesta de un “cómo” en nuestras vidas. Un cómo aparentemente muy rápido para quienes copiaban en su cuaderno lo que decía aquél libro. Pero hoy… hoy después de tantos fracasos y mientras veo vídeos absurdos en youtube (porque siento que no puedo hacer más), pienso en si hay vida en otros planetas, y si es que la hay, no entiendo por qué está tan lejos de nosotros. Porque me imagino que tenemos una especie de surte dentro del fracaso del bigbang; me refiero a que de tantos pedazos de piedra recorriendo el universo, nosotros nos desarrollamos en uno pequeñito. Lejos quizá de nuevas realidades. Y yo no puedo dejar de pensar en este espacio tan apretado.
Me pregunto ahora, en este pequeño espacio,  sobre en qué posición debo estar. Muchas veces me siento limitado por el lugar en el que estoy viviendo ahora. Quizá también me siento limitado por las personas que me rodean. Cuando intento escribir un nuevo proyecto me pregunto si esto es algo que necesita mi ciudad. Porque no quiero hablar sobre todos los problemas que ahora se viven en mi país porque mucha de la gente que quiero vive gracias a todo eso que el gobierno mexicano no quiere ver. Gracias a todo eso que afecta y beneficia a algunos. Siento que no puedo hablar mal sobre algo concreto, siento que no puedo hacer una protesta. Siento que debo hacer cosas que no le interesen a la gente que conozco. Porque quizá es eso, la pequeña cantidad de gente que conozco que me hace sentir que mi realidad es muy pequeña. Más pequeña.
Pero luego comienzo a preguntarme sobre qué es lo que necesito para poder hablar con gente nueva y recuerdo que para eso se necesitan muchas cosas. Como coincidir en estatus social y gustos. Porque es curioso darme cuenta que a los amigos que más quiero, tenemos en común cantidades cercanas de dinero, y si no es el dinero es un gusto, un gusto que muchas veces depende del dinero. Pienso también que hay cosas que se inventaron para gustar y charlar sobre nada; como el futbol y los musicales. Y entonces pienso que quizá yo soy un cerrado y que tendría que ser un líder para que la gente comience a pensar como yo, pero no soy un buen líder. No quiero serlo. Porque todo eso me hace darme cuenta de lo mal que me hace sentirme ajeno a todas las personas que me rodean. Lo mal que me hace sentirme tan lejos cuando en realidad no tenemos nuestro propio espacio.  A veces no entiendo de qué depende que alguien quiera más a mi novio que a mí. A veces no entiendo por qué yo quiero el cariño de ciertas personas. Y mucho menos entiendo por qué yo le doy cariño sólo a la gente que me interesa, que me puede dar algo a cambio. Por eso no creo en el cariño. Por eso creo que en este momento mi vida está viajando por un hilo muy largo que no me lleva a ningún “ser” si no a “todos mis intentos posibles por querer ser”.  Me pregunto si todos los pedazos de piedra que navegan por el universo alguna vez chocarán contra algo. Me pregunto también si todos esos pedazos de piedra se pueden considerar un fracaso por no chocar contra algo más y formar parte de la vida. Me pregunto si la vida es un triunfo.
Y me gusta pensar que todos viajamos por ahí.  Entre la nada, pensando que la vida viene después de una gran explosión.