Te levantas
rápido después de correrte. Te da asco como una gota blanca corre por tu
estómago hacia la espalda y se seca antes de caer. Pica. Te vas al baño a mojarte porque el papel no
limpia lo suficiente. Las toallitas húmedas dan asco. Porque nunca se sabe.
Nada se sabe. Me cuesta tiempo procesar esa gota, porque durante el sexo no
puedo pensar, pero me gustaría; es el cosquilleo de la resequedad el que me
hace darle una imagen a todo lo que acaba de pasar. El sudor, todo el cuerpo
que acabo de tocar, la boca cansada, la razón de este ritmo. Nuestro tiempo es
distinto. Sientes y duermes. Yo despierto. Sientes y la vida sigue. Quiero
sentarme en la cara del tiempo. Esta es una de tantas. Esta es otra. No puede
existir sólo una. Dicen los videos de internet que tengo cara de niño. Que por eso no soy. El mundo tiene forma de
museo. No puedo dejar de verlo. Tengo que ir de un cuadro a otro. No termino de ver uno y ya quiero ver el
siguiente. Me lo decía mi madre. Soy seguidor de pocos artistas pero no conozco
ni uno a fondo. Creo que ninguno tiene
fondo. Y trabajamos. Salimos cansados y el premio es ver al amor. El amor
después del ganarse el pan. De hacer algo todo el tiempo. Trabajar y correrse
si aún tenemos fuerza. El incentivo. Los mimos. El dormir con otro peso más
cálido que la sábana. El despertar con
besos. Despertarte o despertarme. Ver
cómo sales del cuarto y yo con unas con las ganas de hacerle un berrinche al
tiempo. No saber que hacer. Correrme otra vez. Enojarse. El querer que todo
salga bien. Que todo el tiempo salga bien. Volver a vernos, o no vernos en un
tiempo. Querer nuestro espacio, compartirlo después. Sobrevivir y solucionar. Decidimos qué
solucionar. Si es tu problema o el mío, el de los dos. Sus humores, sus atenciones, el tiempo que
piensa en mí. Hacer las cosas bien, hacernos el fuerte, aquí no digo nada, esto
sí lo digo. Dejar pasar, no dejar pasar. Pensar en límites. Soy para tí pero no
te pertenezco, terminar diciendo tonterías. El trauma que nos dejó alguien que
amamos anteriormente. El otro premio. El nadie aquí tiene la culpa. El yo de
chiquito. La historia de vida que me inventé, la historia de la que no soy
consciente. La que me molesta que me recuerden. Todos los amores son
verdaderos. A nadie nos gusta que nos
hagan sentir mal. Hacer sentir mal a alguien. El porro para hablarlo todo. El
querer dejar el pasado atrás. El nunca
poder dejarlo. No dormir. Los videos de noche.
El tema de los videos: este año política, el pasado pokemón. Hablarlo
con los amigos. Escuchar cómo otras voces destruyen nuestro amor, entre
chismes, figuras públicas y animaciones. Para hacernos sentir bien. Creer que
hay alguien a quien amamos más que a ellos. Si eres de mi sangre, si no eres.
Lo que tenemos. Con lo que nacimos. Lo que necesitamos para amarnos más.
Amarnos más. Cantar para sentir. No saberme ni una canción completa. Le pedimos al sueño. El sueño que no tengo. Las
palabras que no saben llegar a tiempo. Creer que hay palabras correctas. Pasar al siguiente tema. Un beso. Eso que no
sabemos qué es. El todo puede
pasar. Todo puede ser. Sentarnos en la
cara de todo. Para darnos otro beso. Otro algo. Corrernos. Sangrar. Resurgir. Lo sagrado. No darlo todo porque luego te acostumbras.
Creernos más que el tiempo. Y ahora confiamos en el tiempo. De nuevo. Creemos
que no se da cuenta. Y es más sensible que nosotros. Que este recuerdo caminando
durante la noche de la mano, parando en cada esquina a tocarnos. La música de
los coches que pasan. Que nos asalten en cualquier momento. Los focos amarillos
que parpadean por su mal estado. Alerta. No puedo concentrarme en una sola
cosa. Esto es un ejemplo. Mi cuerpo va hacía ellas sin pensarlo. O es quizá que
mis labios piensan… Que mi respiración piensa… Que mi sueño piensa… Todo mi
cuerpo piensa en ti. No lo quiero hacer olvidar. Hay amor. Nadie se debe sentar
sobre él.