sábado, 18 de junio de 2016

De nada me sirve hablar.

                  (Archivo de Teatro Ojo)

Desde que llegué, hasta este momento (y por poco no) no podía escuchar una canción que salió el año 2002 por alguna u otra razón estúpida. Estúpida como muchas de las cosas en las que he pensado y que me han quitado mucho tiempo. Querido diario: hoy me siento pequeño,  pero de alguna forma quería sentirme así. Ponía el pretexto de que lo hacía para poder notar mis errores en la vida y esas cosas absurdas que uno hace para justificarse pero la verdad es que era flojera pura y la nostalgia de no tener nada que decir, de querer gritar muchas cosas pero no hacerlo porque sientes que será idiota. Quiero hablar de muchas cosas, quiero comunicarme pero por alguna razón siempre me siento inteligente. Que ahora reafirmo que no lo soy. Soy un grosero, soy un egoísta, soy un arrogante y no sé escuchar, pienso que mi vida es interesante pero no lo es, quiero sexo pero no se me para, quiero amor pero rechazo toda mirada linda. Quiero hablar de cómo me siento pero presiento que todo esto sería muy aburrido para los europeos que quizá tienen temas más interesantes de qué hablar.  A nadie debe importarle lo que siento; no puedo hablar de política porque mi primera reacción es siempre correr lejos de esos temas porque es mucha información, información manipulada por muchos, incluso por la gente que quiero.  No soy un persona graciosa y lo que mejor se me da son los sentimentalismos de novela mexicana, me enamoro de un rico que no me quiere, historias de esa índole que en realidad son absurdas. Sigo viviendo con mis papás y dicen que eso no me deja conocer el mundo. Estoy aprendiendo a conocer el mundo con este viaje y lo único que siento es mucho aire en mi estómago, no puedo dormir y voy cada cinco minutos al baño. Abro aplicaciones como grinder para poder platicar con muchas gente pensando que tengo muchas cosas que decirles y coger pero repito, creo que no tengo nada que decir.


One of these mornings...

One of these mornings, it won't be very long
They will look for me and I'll be gone
One of these mornings, it won't be very long
They will look for me and I'll be gone
  


(Canción lenta y ñoña que no sale de mi mente ahora  y que he reproducido más de trienta y cuatro veces)

 Estoy viendo trabajos que  me encantan pero que hacen que mi nostalgia crezca. Sólo puedo escuchar música que se hizo en los años dos mil porque siento que Madrid se quedó en esa época. A veces siento que en realidad no me importa nada y no sé por qué no quiero buscar algo qué decir. Siento que debería ser una persona más. Que sólo debería ser un espectador más y una de esas personas que los artistas investigan para hacer sus piezas. La persona que por razones políticas y de educación no va de acuerdo a cierto nivel de intelectualidad y que sólo causa problemas y la cual debe ser mantenida por el gobierno porque tampoco se le puede culpar por su desarrollo, la que debe de ir a los museos a tomar talleres de reflexión para hacer de su vida algo mejor, para que luego me lleven a alguna plaza pública y céntrica para tomar algún taller de carpintería o grafiti para hacer de mi vida algo más artístico y fructífero, . Así me siento ahora, porque no tengo nada que decir. Sólo estupideces.


La canción no dice nada, sólo es triste y patética.