lunes, 11 de abril de 2016

Mi novio de centro.


                      (Fragmento de una foto que me tomó mi novio)

Tengo un novio que vive en el centro de la ciudad, justo en la zona mi escuela. Lo amo en verdad. Cada que salgo de clases me espera en la banca que se encuentra en el edificio de enfrente y en cuanto lo veo le doy un beso muy largo no importa que estemos en una posición incómoda. Él toma mi mano y caminamos a plaza liberación y nos sentamos a ver como oscurece. Cantamos canciones como "rayando el sol"  y de ese estilo, y claro yo muero porque es muy romántico.
Como mis clases son muy pesadas, siempre salgo con hambre y él lo sabe, entonces me invita un elote o una jericalla, obvio prefiero el elote. Discutimos sobre cómo lo preferimos; si en vasito, tiernito, asado, etc. Pero hoy se me antoja con mayonesa y queso, que al final fue una buena idea porque primero lamimos el queso y luego y si le quedaba poquita mayonesa en la boca yo se la quitaba con los labios.
Mi mamá me marca a mi celular para decirme que ya es muy tarde y que tengo que regresar a mi casa y como mi novio es muy lindo me acompaña. Tomamos el tren, a esa hora hay mucha gente pero es bueno porque nos vamos de pie y abrazados, dándonos  besos largos todo el camino hasta llegar a mi casa. Nos sentamos en la banqueta en la parte más oscura que encontramos. Me asomo seguido a mi casa para ver si mi mamá no nos observa. Cuando estoy seguro de que no nos ve, nos besamos e incluso nos tocamos un poco; amo tocarle su trasero peludo. Amamos decirnos poemas que sacamos de revistas y de programas de televisión abierta, pero ya se tiene que ir porque no va a alcanzar el tren para regresar al centro, en donde vive.
Ya en el camino le marco a su celular para que no se aburra, le cuelgo cada cinco minutos para que no se me termine mi saldo del celular. Hablamos de lo lindo que fue el día de hoy y yo en el fondo siento un vacío en el estomago, en verdad él me pone muy feliz. No me importa que mis papás me regañen.
Para cuando llega a su casa ya sólo nos mandamos mensajes de texto porque yo estoy haciendo mi tarea y él arreglando las cosas para su trabajo, pero texteamos y texteamos hasta quedarnos dormidos. Él se duerme primero pero a pesar de  que me doy cuenta, sigo escribiendo para que cuando se despierte ser su primer mensaje del día, quiero que se despierte y yo haber sido su sueño más bonito de toda la noche aunque no sea cierto, quiero que sea feliz, quiero  porque lo amo y me hace sentir muchas cosas muy padres, muy locas.
Me gustaría escribirle todo esto en una hoja de colores y con un dibujo de corazón pero creo que es mejor que se quede guardado en mi mente, en mi imaginación. Lo quiero para siempre.
Espero que mañana sea algo distinto. Para poder escribir más historias sobre él.


Licencia de Creative Commons
Mi novio de centro by David Rata Muerta by David Arellano Contreras is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://david-rata-muerta.blogspot.mx/2016/04/mi-novio-de-centro.html..

martes, 5 de abril de 2016

El chico.

Se rascaba la cabeza, volteaba a todos lados y se rascaba la cabeza. La vez que tuve su cabeza más cerca de mi cara fue cuando me lo cogí por detrás y de pie. Y también cuando dormimos juntos, ahora lo recuerdo. Su cabello tiene olor a cabello genérico de adolescente, pero no apesta, de hecho huele bien. Siempre se rasca la cabeza y al suelo caen sus puntos blancos de polvo por el gel seco porque siempre sale temprano de su casa para trabajar y yo lo veo hasta que estamos en la escuela, mucho después de comer. Se rasca tanto que a mí me dan ganas de rascarme y entonces los dos parecemos chicos de secundaria que se gustan. También changuitos. Decimos puras cosas estúpidas y no nos volteamos a ver a los ojos pero sí nos damos cuenta de que estamos sonriendo. Nos rascamos por última vez, nuestras uñas ya están llenas de polvo blanco, y nos despedimos con un abrazo que parece más un arrimón macho. Me lo quiero coger todo el tiempo. Decirle que lo quiero.