jueves, 6 de febrero de 2014

El malo.

Siempre soy el antagonista de todas las poesías de amor y de todas las canciones.
Soy el que dice que no a pesar de que me entreguen todo y el que deja a los amantes escribiendo sobre su aliento alcohólico. El que provoca el odio al amor y al mismo tiempo el mal ejemplo, para que los amantes digan por ahí no es. Soy el tropezón de los amorosos y a nadie le gusta cuando callo. Una prostituta que no cobra, que fuma mientras coge y prefiere abrazar la almohada al dormir.
El que no recibe mensajes, que presiona los botones del celular para fingir que le importó a alguien,     el que quiere ignorar a sus compañeros, alguien que no es mitómano pero se esfuerza por serlo.
El que sabe que el amor no debe se sentirse, si no más bien creerse... Pero le da miedo.