domingo, 27 de noviembre de 2016

Y mi madre me habla cada que estoy hasta el pito.

En las tabacholas nadie vomita.
Sólo nos drogamos un chingo.
La tabachola es una casa de mis papás que utilizan para hacer fiestas. No es una casa habitable, creo que fue sólo un pretexto de mis papás para que la gente no dijera que sólo construyó esa casa para hacer fiestas. Cómo sea esa casa ha visto muchas cosas mías. Es de los pocos lugares en los que me puedo drogar hasta morir y pongo la música que quiero.Y bailo, bailo casi todo el tiempo. Muchas de las cosas que escribo las pienso durante de las tabacholas. Pienso  frases que cabrían en una canción de reggaeton:

lunes, 21 de noviembre de 2016

Creo que siempre vamos a coger con las mismas personas.

No pienso hablar de grindr y las formas fáciles de conseguir sexo y amor, quiero hablar sobre lineas:

Cuando estaba entre la secundaria y prepa tuve un grandiosa idea que saqué de una serie de lesbianas de MTV. Consistía en escribir nombres en mi pared en forma de diagrama de nube. Mi nombre iba al centro y me rodeaban los nombres de mis amigos, después escribíamos los nombres de todos las personas con las que "habíamos tenido un encuentro sexual" y los uníamos con una linea roja.
Lo interesante del diagrama - fuera de todos los chismes de los que me enteraba y que todos por calientes me dijeran con quienes se habían acostado - era que más que expandirse en nombres, se expandía en lineas. Todo mundo cogía siempre con los mismos, y cuando alguien me visitaba y veía los nombres me decían cosas cómo "no mames coge de la verga" o "la tiene chida".

   Lo que pasa es que hoy un amigo me confesó que estaba saliendo con un ex al que le lloré semen. El mismo ex que era ex de mi ex. Pero no me alteré, no me sorprendí. Le di unos consejos porque es mi amigo y lo quiero. Pero no pude dejar en pensar en que si aún tuviese mi diagrama que borré porque mi cuarto necesitaba pintarse de nuevo, sería una pintura de Pollock (no quería escribir este referente, me caga, pero es un buen ejemplo).

   Estaba con Erick y le conté que ya estaba un poco cansado de eso, que siempre me acuesto con el ex de algún conocido y le eché la culpa a Guadalajara. Todo tapatío siempre dice que Guadalajara es un rancho pero Erick dice que todo tapatío va siempre a los mismos lugares. Y creo que tiene razón.

   No sé qué tan posible o real sea la idea de conocer nuevos sitios para conocer a nuevas personas o que tan dispuesto estoy a dejar de lado el sentimiento de superioridad que tengo cuando me cojo a alguien que amaba a alguien que no me cae. También pensé en no volver a contar a nadie con quien me acuesto pero siempre la cago. No se me quita lo morboso.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Cada vez me siento más muerto.

Hace poco estaba triste en mi cuarto porque últimamente me gusta sentirme así, me gusta pensar que el mundo conspira contra mí y que no voy a tener un buen futuro. Esto me pasa muy seguido y cuando no encuentro una solución a todo lo que me pasa repito en mi mente: me quiero morir. Esto es algo muy común, lo repito varias veces al día pero no es más que un berrinche gay.

Gracias a mi problema más reciente- que considero que es crecer- esta frase se hace más común en mi presente. Pero un día estaba algo drogado y la frase apareció de nuevo en mi miente; sentí que esa vez sí iba enserio, sentí que sí moriría de verdad. Y me asusté mucho, me arrepentí. Así que decidí borrar ese sentimiento, o por lo menos intentarlo. Pero claro que no pude.

Pocos días después mi cotidiano empezó a ser perfecto.  Quizá la cagaba en algunos aspectos, como siempre,  pero parecía que todo lo que quería que pasara, pasaba. Los días eran nublados, comía lo que quería, me sentía bien en mi trabajo, tenía dinero, veía a mis amigos entre más cosas buenas.

Una vez me contaron que en Tailandia hay una creencia sobre la gente que tarda mucho en darse cuenta que ha muerto. Esto se debe a que el dolor es mental ...y a ciertos delirios. Esa persona, al morir, niega toda posibilidad de estarlo, borra de su mente el recuerdo de su muerte y no es hasta cuando siente que la gente no le hace caso o todo es extraño que comienza a preguntarse si es un fantasma, entonces se pellizca y al sentir dolor (dado a que el dolor es una creación del subconsciente) anulan, de nuevo, toda posibilidad de estar muerto. Y así hasta que poco a poco va aceptándolo, pasando sus últimos días, meses o años siendo un fantasma que delira y hace de su realidad una fantasía.

Me pregunté si eso me pasaba a mí, si quizá ya había muerto, así que me puse a pensar en todas mis posibilidades de muerte. Y por ahora la que considero que podría ser mi verdadera muerte es la vez de mi última fiesta. Una fiesta larga en la que pasaba de una lugar a otro, en la que todo mundo me daba cerveza y transporte, en la que me encontré con gente importante por alguna extraña razón y en la que amanecí en casa de una persona con la que pensé que nunca me acostaría.

Sólo recuerdo que me desperté y estaba nublado, como todos los últimos días. Me despertó la alarma del chico con el que dormí. Tuve que apagar la alarma porque el chico nunca se paró a hacerlo. Dormí otro rato, me sentía algo ebrio aún, y volví a despertar, y seguía nublado. Él seguía dormido. Busqué mi ropa por todo el cuarto, hice mucho ruido porque no la encontraba y aún así él no se despertaba. Y yo no quise hacerlo, recuerdo que toda la noche fue muy amable conmigo y no quise despertarlo. Recuerdo que manejó muy ebrio y nos besamos en el camino. Se veía profundamente dormido... Salí de su casa y llegué a la mía; irónicamente él vive a pocas cuadras de mi casa. Llegué apestando a lubricante con alcohol y no había nadie. De nuevo todo era extrañamente perfecto. Pude dormir todo el día completo.

domingo, 2 de octubre de 2016

II



Siento que no sabes nada de mí, y no creo que tengas por qué saberlo. Fuimos un instante, pero me gusta mucho hablar contigo y hacerme ideas de lo que podría ser tu vida. Quiero contarte algo: desde que regresé de Buenos Aires he tenido un sueño constante en el que grito por cualquier cosa. Grito hasta que me arde la garganta y me quedo con una sensación de llorar. Debo confesar que cuando estuve contigo sólo dormía ya que salía el sol, le tengo miedo a la noche. En parte tú hacías que me diera más miedo. Por las mañanas dormía porque quizá mi cuerpo ya no podía más. Cada que te leo me dan ganas de gritar, cada que recibo algo que viene de ti me dan ganas de gritar, cada que te recuerdo grito en el fondo. No digo que tú seas el responsable de todo esto,te repito que tengo una sensación extraña que me dice que si te veo de nuevo todo esto moriría. Son mil historias en mi vida que tienen que ver con la distancia (o no he encontrado otra mejor forma de llamarlo). No sé aún a qué se deban estos sueños en donde grito, no sé ni por qué te lo cuento, pero saber de ti me hace sentir mejor. Te mando un beso discreto a la distancia, te dedico este pucho y este silencio que rodea ahora.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Sueño que grito.

    Tengo un nuevo sueño recurrente en el que termino gritando. En todos esos sueños siempre hay alguien que se ríe del grito o me ve con cara de extrañeza. Las razones por las que lo hago siempre son distintas: muchas veces por ver a un fantasma,  por sentir que me cago encima, por un amor o cosas así. Y pienso que quizá ese sueño me dice que deje de ser tan tonto o me hace sentir que mis problemas no tienen valor. No sé.

    Supongo que a todos nos pasa pero en mis sueños siento que a veces soy yo el que está viendo todo, como en primera persona, pero siempre termino viéndome a la distancia, como en tercera persona. Cuando el sueño está en su planteamiento soy yo, cuando yo estoy en ridículo me veo a lo lejos. Parece que me gusta verme en vergüenza pero nunca entenderé los malditos sueños.


    Fuera de todas esas explicaciones oníricas, sí tengo muchas ganas de gritar; siento que si lo hago mi presente se alejará con el sonido de mi voz y me hará llegar otro presente. Así, mágicamente, estúpidamente.

    Hace poco desperté muy borracho y revisé mi celular, como cada mañana, y vi un mensaje simple de una invitación a una fiesta y lo primero que hice fue gritar, gritar, pararme de la cama de un solo brinco y gritar más. Comencé a golpear puertas, a romper cosas y me tiraba al suelo y golpeaba el suelo. Como loquito de película gringa. Mis golpes no eran de odio, eran (perdón que suene cursi) como golpes de amor. Nunca me sangraron los nudillos ni nada, pero pese a eso sentí que no grité lo suficiente ya que mi garganta se sentía normal. Puta normalidad. Pero ese era un mensaje que nunca creí recibir. Fue un mensaje que paró el tiempo como en un pequeño infarto, en el que mientras todo estaba inmóvil, había una voz que me gritaba: todo cambiará, no seas marica... y en una cuenta regresiva: tres, dos, uno... todo lo que me rodeaba se fue a besar al piso.

   Tengo ganas de desaparecer, y no lo digo en forma triste, lo digo para aparecer detrás de ti y golpearte en la espalda. Ver como ahora eres tú quien besa el piso y poder imaginarme una cámara lenta, ese pequeño infarto en el que no puedes hacer nada, y que escuches como tus dientes se van despegando de ti. Escuchar algo de dubstep, ¿por qué no? e irme feliz. Como perrito recién paseado. Luego parar y gritarte: ¡déjame soñar en paz! haciendo un énfasis en la "a" de "paz", para que suene largo, agudo y lastime mi garganta mientras cierro los ojos para no darme cuenta de esas miradas ajenas y alertas. Y volver a desaparecer.


    Sé que esto es otro sueño más, sé que no pasará. No me hace sentir mejor imaginarlo pero es sólo la muestra de lo que pasa por mi mente cuando despierto rápidamente por soñar con gritos. Pienso muchas cosas. Luego acaricio a cachito para tranquilizarme y cuando por fin entiendo que dejé de soñar, me doy cuenta de que ya se me hizo tarde para todo. Maldigo al día y a mi presente, de nuevo.

    Y lloro en silencio.  De nuevo.

martes, 13 de septiembre de 2016

Le dije que todas mis palabras serían para él.



Yo escupo caras, escupo con los ojos,
con la mente y con las manos.
Soy el mal gusto andando,
que hiede a saliva con rastros
de todo lo fumable, saliva etílica.
Los perros corren, no me olfatean.
Escupo a mi cama, escupo al cielo.
Acto de gravedad.
Ser desagradable y sentirme bien
porque lo dije todo; lo bueno, lo malo.
Las opiniones que no opinan, que sólo
estorban.
Y secarme, secarme.
Y esperar nuevos gritos, que con
pequeñas gotas de saliva me hidraten.
Me den ideas y así,
volver a escupir.

Me encantas, che. Me matas.

martes, 23 de agosto de 2016

Lo que no le dije a Ezequiel.



Dado a que nunca pude hablar tanto con Ezequiel porque cada que nos veíamos sólo queríamos besarnos y tocarnos decidí escribir una conversación corta que nunca tuvimos, en la que no responde porque me costaba trabajo entenderlo cuando hablaba:

Tengo un conflicto sabes, cuando salí de mi ciudad tenía mucho miedo porque iba a la misma ciudad a la que un novio había viajado y la cual nos había separado.Tenía miedo a las distancias, todo un trip. Desde que llegué a Madrid odiaba todo, no quería estar ahí.. o bueno, sí quería estar pero con mis amigos. En Madrid caminé por muchas calles yo solo pensando mil estupideces, me imaginaba a mi amor caminando por la misma calle que yo. Cosas así. Todo mundo lo hace, creo. Pero pese a todo no me gustaba, y disfrutaba gritarlo; no me gusta Madrid y la verga. Pero mi viaje siguió e hice todo las cosas que quería, cogía con quien quería,  pensaba en  historias y cosas irrelevantes pero tú fuiste mi última noche en Argentina. Te digo todo esto porque no sé de qué hablar, te conozco poco pero tengo unas ganas muy grandes de querer extrañarte. Siento que cuando esté en mi casa habrá un día que no saldré solamente por el placer de querer quedarte a recordar. Recordar lo rico que besabas, lo rico de tu culo, lo rico de tu sonrisa, 9 de Julio con flores y un beso con flores, de tus poesías, todo lo que me enseñaste y el queso. De lo rico de la distancias, vaya.  Quiero hablar mucho de ti pero no sé como hablar de algo que pasó en pequeñas cantidades. De seguro voy a querer regresar sin que me importe que me decepciones o algo así. Que en realidad quiero que pase.  Me encanta tu ausencia Ezequiel. Me encantas che.  Déjame abrazarte que me gustan los cariños y perdóname estas pocas palabras. Siempre hay más, pero no sé por qué no salen.
Quizá porque no me cogiste, puto.