domingo, 2 de octubre de 2016

II



Siento que no sabes nada de mí, y no creo que tengas por qué saberlo. Fuimos un instante, pero me gusta mucho hablar contigo y hacerme ideas de lo que podría ser tu vida. Quiero contarte algo: desde que regresé de Buenos Aires he tenido un sueño constante en el que grito por cualquier cosa. Grito hasta que me arde la garganta y me quedo con una sensación de llorar. Debo confesar que cuando estuve contigo sólo dormía ya que salía el sol, le tengo miedo a la noche. En parte tú hacías que me diera más miedo. Por las mañanas dormía porque quizá mi cuerpo ya no podía más. Cada que te leo me dan ganas de gritar, cada que recibo algo que viene de ti me dan ganas de gritar, cada que te recuerdo grito en el fondo. No digo que tú seas el responsable de todo esto,te repito que tengo una sensación extraña que me dice que si te veo de nuevo todo esto moriría. Son mil historias en mi vida que tienen que ver con la distancia (o no he encontrado otra mejor forma de llamarlo). No sé aún a qué se deban estos sueños en donde grito, no sé ni por qué te lo cuento, pero saber de ti me hace sentir mejor. Te mando un beso discreto a la distancia, te dedico este pucho y este silencio que rodea ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario