miércoles, 6 de enero de 2016
Conocí un nuevo porno que consiste en humillar a trabajadores latinos
Conocí un nuevo porno en mi viaje a California que consiste en humillar latinos: los gringos citan a trabajadores inmigrantes a sus casas para que les arreglen cualquier tontería y los reciben casi siempre en una bata o toalla. Comienza a tocarse y masturbarse mientras Pedro o Miguel reparan la tubería o el frigorífico. Steve promete una gran cantidad de dinero si lo reparan bien y en el transcurso descubre su verga. Claro, todo esto con una cámara espía. Pedro repara bien y es amable, sólo tartamudea un poco.
Yo me masturbé y aventé chorros de semen como no lo había hecho en mucho tiempo pensando en todas las veces que me ha pasado algo parecido a Miguel o Pedro sólo que sin gringos, y recuerdo que por alguna razón siempre terminaba huyendo. Cuando era más pequeño y alguien se masturbaba junto a mi en el camión o en un baño público fingía asco pero al llegar a mi casa corría directo al baño para tocarme.
Lo más interesante de este porno es que no tiene un final y aún no sé por qué (no es un porno fácil de encontrar). Justo cuando Miguel se da cuenta, se siente invadido o se queda callado el vídeo se corta, dejando una sensación de buscar más vídeos como esos, de saber que pasó después. Volví a sentir lo rico que es una humillación con extraños y regresó esa sensación entre miedo y excitación de cuando me alejaba del baño público pensando: ¿Por qué no le toqué la verga?
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Escuché flautas. Algo muy marica porque ahora no quiero hablar de cosas tristes como suelo hacerlo, quiero hablar de alguien a quien quiero desearle todo lo mejor (tan amplio como la palabra), porque ahora sé que se lo merece, después de una lista enorme de culeradas que le hice. Lo recuerdo cuando lloraba por mí y ahora quien llora soy yo tras ver su éxito y comprobar que todo aquello de lo que me quejé en algún momento son sólo un montón de tonterías de carácter pseudo intelectual.
Quiero que seas feliz, feliz como sólo tú sabes serlo.
Quiero que seas feliz, feliz como sólo tú sabes serlo.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Llevo todo tu silencio pensando en ti.
Me rasuré las piernas para ir a un concierto punk. En el baño había una toalla, un rastrillo nuevo, jabón y una botella de tequila. Yo estaba sentado en el piso sintiendo un frío tremendo en mi culo tratando de que lo que tomaba no fuese hacia mis piernas. Estaba pensando en el fracaso y en lo mal que me hizo sentir. Me las rasuré mal; me quedaron algunos pelos por ahí que me picaban. Me haces falta. Pensaba mientras limpiaba la sangre. Me fui en shorts al concierto pero sólo había seis personas y mis amigos. Les dije: me rasuré las piernas para que mi tatuaje se vea mejor y poder gustarle a un punk para que me de golpes en la cara. Bailamos solos. Inhalamos coca. Pero no lo pude olvidar.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Mis XV.
Las cartas decían que estaba loco por muchas razones: por estar enamorado, por odiar los cambios y porque pienso y siento de una forma muy exagerada. En pocas palabras por comportare como una quinceañera. "Ratita quinceañera".
El señor que me cogí hoy era de Catemaco, un lugar de Veracruz ya muy popular gracias a la revista Vice, en donde su principal mercado es la brujería. Quería que me lo cogiera sin condón a pesar de que en su perfil de gridr decía: Top (flecha apuntando al cielo). Y por alguna razón le quise contar sobre todo esto; de las cartas y de mi amor. Quería contarle a alguien cómo me sentía. Su departamento estaba completamente vacío, sólo una colcha amarilla y su mochila. Y papel en el baño, claro. Él respondió a mi historia contándome su vida y me dijo que eramos muy parecidos. Yo sólo pensaba que la gente de Veracruz tiene cara de niño. No me violó... esperó a que le contara mi triste historia.
Hoy todo el día estuve perdido, no podía llegar ni a el restaurante que siempre voy. Después de leerme las cartas, mi amigo que no es de Catemaco pero que también hace cosas místicas, me dio de su mota para que le relajara. A él también le quería contar pero me daba miedo porque él fue quien me puso el apodo de "ratita quinceañera". La primer carta fue el enamorado.
Daniel me habló sobre la soledad y me confesó de las cosas de quinceañera que él hace cuando se siente solo. Le dije que si yo fuese mujer tendría un hijo, pero como no puedo compraría perros. Luego salió la carta del juicio y fue la única carta que apareció en una posición correcta y no de cabeza. "Tienes miedo a estar solo". Sí, por eso compro perros. Pensé. Después pensé en Daniel.
Llegué a mi casa en drogas mirando a ninguna parte y no sé por qué presentí que tendría un mensaje del señor de Catemaco pero no. Llegué sintiéndome una quinceañera de verdad que cree en cosas mágicas y que piensa que tiene el corazón roto o alguna estupidez así. Pero en verdad me sentía mal. Eso de los perros era mentira, abracé a los míos y seguía sintiéndome solo. Puse pokemón en el tele para no escuchar nada del mundo y me hice bolita en el sofá. Entonces bailé ahí mi vals. Llorando, como si el tío borracho hubiese arruinado mi fiesta.
El señor que me cogí hoy era de Catemaco, un lugar de Veracruz ya muy popular gracias a la revista Vice, en donde su principal mercado es la brujería. Quería que me lo cogiera sin condón a pesar de que en su perfil de gridr decía: Top (flecha apuntando al cielo). Y por alguna razón le quise contar sobre todo esto; de las cartas y de mi amor. Quería contarle a alguien cómo me sentía. Su departamento estaba completamente vacío, sólo una colcha amarilla y su mochila. Y papel en el baño, claro. Él respondió a mi historia contándome su vida y me dijo que eramos muy parecidos. Yo sólo pensaba que la gente de Veracruz tiene cara de niño. No me violó... esperó a que le contara mi triste historia.
Hoy todo el día estuve perdido, no podía llegar ni a el restaurante que siempre voy. Después de leerme las cartas, mi amigo que no es de Catemaco pero que también hace cosas místicas, me dio de su mota para que le relajara. A él también le quería contar pero me daba miedo porque él fue quien me puso el apodo de "ratita quinceañera". La primer carta fue el enamorado.
Daniel me habló sobre la soledad y me confesó de las cosas de quinceañera que él hace cuando se siente solo. Le dije que si yo fuese mujer tendría un hijo, pero como no puedo compraría perros. Luego salió la carta del juicio y fue la única carta que apareció en una posición correcta y no de cabeza. "Tienes miedo a estar solo". Sí, por eso compro perros. Pensé. Después pensé en Daniel.
Llegué a mi casa en drogas mirando a ninguna parte y no sé por qué presentí que tendría un mensaje del señor de Catemaco pero no. Llegué sintiéndome una quinceañera de verdad que cree en cosas mágicas y que piensa que tiene el corazón roto o alguna estupidez así. Pero en verdad me sentía mal. Eso de los perros era mentira, abracé a los míos y seguía sintiéndome solo. Puse pokemón en el tele para no escuchar nada del mundo y me hice bolita en el sofá. Entonces bailé ahí mi vals. Llorando, como si el tío borracho hubiese arruinado mi fiesta.
lunes, 2 de noviembre de 2015
A veces creo que te veo.
Mi padre es un gran investigador de la universidad más importante de Guadalajara. Él desde pequeño me daba una gran cantidad de libros para leer y se preocupaba mucho por mi desarrollo. Siempre estaba junto a mí y podía contarle todas las cosas que me pasaban; cuando mi novio me hacía alguna jugada sucia, cuando tenía problemas con alguna tarea o con algún maestro. A pesar de que no me decía campeón como lo hacen los otros papás de mis compañeros el me demostraba su cariño con toda esa atención a lo que realmente soy yo.
Mi hermano y yo tocábamos en un pequeño grupo de jazz. Sólo por gusto pero a veces lo hacíamos en fiestas. Él toca la batería y yo me encargo de los arreglos con teclados y algunos otros programas de computadora. Admiramos a badbadnotgood e ibamos a conciertos juntos. Él ahora vive con su novia por Chapultepec en un sexto piso. Nos juntábamos algunas noches para tocar y pasar un buen rato fumando mota y tomando alcohol.
Mi hermana ahora está en un viaje de intercambio en Madrid, su interés por la educación especial le ha hecho viajar mucho y a pesar de que no hablamos tanto, sé que se la está pasando bien; mi madre me lo cuenta cada que hablamos por skype. Nos gusta hacer llamadas largas con mi abuelo porque siempre me cuenta historias que no sé por qué no me cansan.
Hoy me siento triste, tengo tiempo que no veo a mi familia porque mi trabajo me impide viajar distancias tan largas. Mi novio intenta consentirme con cervezas y comida mexicana pero yo sigo estando como ausente, viendo la ciudad desde mi ventana. Planeo todo lo que les voy a contar ya que esté en casa con ellos. Pienso a donde podré ir con mis amigos el sábado por la noche y muero por saber de qué forma han cambiado, cómo son ahora. El metro de Berlín suele ser muy caótico y me hace pensar tonterías entre la felicidad y la melancolía. Y pienso en la vida que nunca tuve.
Encuentro una fiesta donde sólo ponen música de aphex twin, tomo dos pastillas azules y degusto su desagradable sabor. Escucho ciento sesenta beats por minuto y poco a poco algo explota. Grito, brinco y todo se me olvida. El puto teatro, las putas distancias, a los putos que hacen mi vida puta y al puto destino que parió putos sensibles como yo. Le pago bebidas a todo chico que me gusta y decido coger con el más violento.
Llego a mi casa al amanecer y él está esperando en la cama. Pregunta si todo está bien y me da un abrazo mientras me cuenta de la persona con la que se acostó esa noche. Me burlo de él un rato para hacer ligero el momento; me duermo. Despierto y veo un paquete con cosas que mi familia me manda desde Guadalajara: Un par de libros de Fabre y otros autores cool, unos billetes mexicanos, y una carta en la que me cuenta de la vida que ellos siempre quisieron tener pero no tienen. Y la carta finaliza con un te queremos a pesar de tus tonterías.
Entonces me siento feliz...
lunes, 28 de septiembre de 2015
Power ranger.
Escuché sobre un monólogo que hablaba de los power rangers en Monterrey. No supe de qué trataba pero la idea me gustó y más porque quien mencionó el monólogo era una quejumbrosa chica ñoña que lucha por cambiar el mundo. Preferí dejarla hablando sola e imaginar el monólogo para diseñar la escena en mi mente.
Recordé que cuando era niño mi prima más grande que estudiaba inglés me dijo que power ranger traducido al español era poder ranchero y esa idea generó imágenes tristes y decadentes sobre mi idioma y el lugar en el que vivo. Los monstruos en Guadalajara serían más simples que los que viven en angel groove (ciudad donde se desarrolla la serie), los colores de los trajes serían más cacozos y los zords serían un caballo o animales de granja. !Gallina zord!
En Monterrey todos la tienen chiquita. Todos tienen dinero y encuentras buchonas por debajo de las piedras. Abrí grindr y la cantidad de coloseteros es inmensa (creo que por eso en los antros gays todos se quedan dormidos [es verdad, yo lo viví] por lo difícil que es ligar). Poder ranchero del norte podría ayudarme en este momento. A pasar un buen rato aquí y tener todo el sexo fácil que quiera como en cualquier ciudad. Estoy frustrado y no me importa pero descubro que necesito un héroe verdadero que no aparezca en libros de historia. Un héroe patético para una situación patética.
Me gustaría conocer al chico que hizo el monólogo del power ranger y darle un abrazo fuerte para decirle que somos igual de fracasados y que por favor me cuenta más historias inventadas por él. Historias de situaciones tontas pero necesarias. Cuéntame una historia que me haga recordar al mi novio que que se fue y no podré recuperar, cuéntame una historia de cuando se descompuso mi Nintendo y me puse triste, cuéntame una historia de cuando se me salió un gas a media clase, cuéntame las historias de todos mis fracasos.
jueves, 17 de septiembre de 2015
Rodrigo mató al perro.
Rodrigo mató al perro. Lo digo porque él fue el primero en opinar.
De nosotros.
Rodrigo se mató por hablar de él mismo con tanta ligereza. X.
Rodrigo mató las buenas historias sólo porque quería quedarse con el gran culo. Todos quieren quedarse con el gran culo.
Rodrigo juzgó de loco al pobre niño tonto, por eso Rodrigo espera. Está en espera de explotar en el peor momento como lo hace cualquier persona insoportable. Ya dio la primer señal. Boom.
Rodrigo aconsejó que me alejara pero yo no le pedí un consejo. Él sólo nació para ser feo y buena onda. Quiero golpearlo. Romperle una botella en la cara porque según él hacer eso es estar loco.
Pero lo merece; la botella y estar entre locos con crisis de ansiedad, caras feas y homosexuales torcidos (con buen culo como premio se consolación). Merece vivir con dinero de su mamá y ser buena onda, porque no le queda de otra.
Porque ni los perros lo quieren. Por eso los mata.
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