martes, 5 de abril de 2016

El chico.

Se rascaba la cabeza, volteaba a todos lados y se rascaba la cabeza. La vez que tuve su cabeza más cerca de mi cara fue cuando me lo cogí por detrás y de pie. Y también cuando dormimos juntos, ahora lo recuerdo. Su cabello tiene olor a cabello genérico de adolescente, pero no apesta, de hecho huele bien. Siempre se rasca la cabeza y al suelo caen sus puntos blancos de polvo por el gel seco porque siempre sale temprano de su casa para trabajar y yo lo veo hasta que estamos en la escuela, mucho después de comer. Se rasca tanto que a mí me dan ganas de rascarme y entonces los dos parecemos chicos de secundaria que se gustan. También changuitos. Decimos puras cosas estúpidas y no nos volteamos a ver a los ojos pero sí nos damos cuenta de que estamos sonriendo. Nos rascamos por última vez, nuestras uñas ya están llenas de polvo blanco, y nos despedimos con un abrazo que parece más un arrimón macho. Me lo quiero coger todo el tiempo. Decirle que lo quiero.

jueves, 17 de marzo de 2016

Pikachu.



Llevo cuatro horas en mi cama jugando pokemon desde que desperté. No he desayunado ni ido al año por seguir pensando en si evolucionar a mi pikachu con la piedra trueno que me encontré sea la mejor opción. El ventilador está encendido pero a la velocidad más baja, parece que sólo se mueve por decoración. Hoy lo único que tengo que hacer es ir a la escuela, pero no hay clases, sólo hay que ir porque hay una especie de festival extraño para gente feliz. Quiero comer pizza de Little Caesars. Se me terminaron las drogas. En grindr no hay nadie guapo. Mi chico sigue en la escuela porque lo explotan. Se le terminó la batería a mi dildo. Mis lecturas son sobre intelectuales que te dicen cómo hacer las cosas. Me mandan dick picks de la verga. Se terminó el pay. Ya terminé de ver María de todos los ángeles.  Ya vi cuatrocientos memes en facebook. Ya terminé de acosar a todos los niños de primer semestre de mi escuela. Mi cuarto está ordenado. Hice quehaceres. Quería salir con el chico cristiano pero tiene que dar clases. Pero hoy quiero ser buena persona a pesar de que me sienta como la persona que todos critican en facebook. El que maltrata perros. El que sube fotos de comida. El que se toma selfies para todo. El que dice sí a los toros. El que declara su amor en un post. El que se siente rebelde. El que comparte fotos de la virgen. El que escribe poesía barata. 

viernes, 4 de marzo de 2016

Lalo se va...


Estoy nervioso. Mañana es mi fiesta de cumpleaños y mis fiestas tienen una extraña fama de convivir con muchas drogas. Yo no creo que sea así, pero me pone feliz que la gente disfrute de estar conmigo para hacer estupideces.  De cada fiesta que he hecho hay fotos y cada una ha tenido un intento de temática distinto según lo que he vivido en ese año. La de hace un año fue una fiesta triste, me fui vestido como japones y todo el tiempo estuve proyectando películas hentai. Estaba triste porque ese año conocí un amor  y al poco tiempo de tenerlo se tuvo que ir del país y así pasó con muchas personas, se iban por unos meses luego regresaban  y otros no regresaban. Pero muchas de las personas que más quiero se fueron y dejaron gran parte de ellos allá. Entonces pensé que todo sería distinto este año pero la gente sigue viajando y cada día siento que esta puta vida está cambiando. Lalo se va a Argentina y no sé quién sea el siguiente, dice que no sabe si se quedará allá un año o sólo seis meses pero el punto es que ahora me siento extraño. Todos regresan del extranjero con un novio hippie!!! Y entonces al darme cuenta no salgo de mi cama... No escucho música... No soporto a nadie... Sólo pienso en un futuro con cara de troll que se acerca y hace un meme distinto con cada día de mi vida. Siento que este año me va a atropellar una bici pública. Siento que este año me voy a ahogar comiendo un tamal. Siento que este año me va a caer en la cabeza la maceta de la vecina de arriba. Por eso en la temática de este año más que una fiesta propongo una velada en forma de campamento; porque estoy seguro que todos vamos a extrañar el sonido de los gemidos Lalo cogiendo con su novio junto a nosotros en todas las fiestas y Lalo va a extrañar a Melissa cuando le dice que se quiere dormir a las 10:00 pm, me va a extrañar a mí contándole mis problemas de poliamor y va a extrañar los berrinches de Marisol y nos va a extrañar a todos (creo). Supongo estamos aprendiendo a conocer nuevas personas y a olvidar a otras. Estamos aprendiendo a querernos de una forma distinta, de lejos. Y sólo sé que nunca le había tenido tanto miedo a un por venir.
Hay que dormir juntos entre drogas, semen y mugre para dejar un registro sobre un pasado que no queremos olvidar.
Te vamos a extrañar mucho, Lali.



miércoles, 6 de enero de 2016

Conocí un nuevo porno que consiste en humillar a trabajadores latinos



Conocí un nuevo porno en mi viaje a California que consiste en humillar latinos: los gringos citan a trabajadores inmigrantes a sus casas para que les arreglen cualquier tontería y los reciben casi siempre en una bata o toalla. Comienza a tocarse y masturbarse mientras Pedro o Miguel reparan la tubería o el frigorífico. Steve promete una gran cantidad de dinero si lo reparan bien y en el transcurso descubre su verga. Claro, todo esto con una cámara espía. Pedro repara bien y es amable, sólo tartamudea un poco.
Yo me masturbé y aventé chorros de semen como no lo había hecho en mucho tiempo pensando en todas las veces que me ha pasado algo parecido a Miguel o Pedro sólo que sin gringos,  y  recuerdo que por alguna razón siempre terminaba huyendo. Cuando era más pequeño y alguien se masturbaba junto a mi en el camión o en un baño público fingía asco pero al llegar a mi casa corría directo al baño para tocarme.
Lo más interesante de este porno es que no tiene un final y aún no sé por qué (no es un porno fácil de encontrar).  Justo cuando Miguel se da cuenta, se siente invadido o se queda callado el vídeo se corta, dejando una sensación de buscar más vídeos como esos, de saber que pasó después. Volví a sentir lo rico que es una humillación con extraños y regresó esa sensación entre miedo y excitación de cuando me alejaba del baño público pensando: ¿Por qué no le toqué la verga?

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Escuché flautas. Algo muy marica porque ahora no quiero hablar de cosas tristes como suelo hacerlo, quiero hablar de alguien a quien quiero desearle todo lo mejor (tan amplio como la palabra), porque ahora sé que se lo merece, después de una lista enorme de culeradas que le hice. Lo recuerdo cuando lloraba por mí y ahora quien llora soy yo tras ver su éxito y comprobar que todo aquello de lo que me quejé en algún momento son sólo un montón de tonterías de carácter pseudo intelectual.
Quiero que seas feliz, feliz como sólo tú sabes serlo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Llevo todo tu silencio pensando en ti.

Me rasuré las piernas para ir a un concierto punk. En el baño había una toalla, un rastrillo nuevo, jabón y una botella de tequila. Yo estaba sentado en el piso sintiendo un frío tremendo en mi culo tratando de que lo que tomaba no fuese hacia mis piernas. Estaba pensando en el fracaso y en lo mal que me hizo sentir. Me las rasuré mal; me quedaron algunos pelos por ahí que me picaban. Me haces falta. Pensaba mientras limpiaba la sangre. Me fui en shorts al concierto pero sólo había seis personas y mis amigos. Les dije: me rasuré las piernas para que mi tatuaje se vea mejor y poder gustarle a un punk para que me de golpes en la cara.  Bailamos solos. Inhalamos coca. Pero no lo pude olvidar.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Mis XV.

Las cartas decían que estaba loco por muchas razones: por estar enamorado, por odiar los cambios y porque pienso y siento de una forma muy exagerada. En pocas palabras por comportare como una quinceañera. "Ratita quinceañera".

El señor que me cogí hoy era de Catemaco, un lugar de Veracruz ya muy popular gracias a la revista Vice, en donde su principal mercado es la brujería.  Quería que me lo cogiera sin condón a pesar de que en su perfil de gridr decía: Top (flecha apuntando al cielo). Y por alguna razón le quise contar sobre todo esto; de las cartas y de mi amor. Quería contarle a alguien cómo me sentía. Su departamento estaba completamente vacío, sólo una colcha amarilla y su mochila. Y papel en el baño, claro. Él respondió a mi historia contándome su vida y me dijo que eramos muy parecidos. Yo sólo pensaba que la gente de Veracruz tiene cara de niño. No me violó...  esperó a que le contara mi triste historia.

Hoy todo el día estuve perdido, no podía llegar ni a el restaurante que siempre voy. Después de leerme las cartas, mi amigo que no es de Catemaco pero que también hace cosas místicas, me dio de su mota para que le relajara. A él también  le quería contar pero me daba miedo porque él fue quien me puso el apodo de "ratita quinceañera". La primer carta fue el enamorado.

Daniel me habló sobre la soledad y me confesó de las cosas de quinceañera que él hace cuando se siente solo. Le dije que si yo fuese mujer tendría un hijo, pero como no puedo compraría perros. Luego salió la carta del juicio y fue la única carta que apareció en una posición correcta y no de cabeza. "Tienes miedo a estar solo".  Sí, por eso compro perros. Pensé. Después pensé en Daniel.

Llegué a mi casa en drogas mirando a ninguna parte y no sé por qué presentí que tendría un mensaje del señor de Catemaco pero no. Llegué sintiéndome una quinceañera de verdad que cree en cosas mágicas y que piensa que tiene el corazón roto o alguna estupidez así. Pero en verdad me sentía mal. Eso de los perros era mentira, abracé a los míos y seguía sintiéndome solo.  Puse pokemón en el tele para no escuchar nada del mundo y me hice bolita en el sofá. Entonces bailé ahí mi vals. Llorando, como si el tío borracho hubiese arruinado mi fiesta.