jueves, 16 de abril de 2015

Quisiera morir atropellado


A mi primo se le está cayendo la nariz.  No puedo estar mucho tiempo frente a él porque me canso de escuchar un snif snif cada 30 segundos. Ver como la verruga que está arriba de su labio se mueve junto con nariz y  su bigote bailando. Es de colima y come con la boca abierta. Maldito cocainómano frustrado. Ver eso hizo que hoy tuviera un mal día. Estoy seguro que sí. Estoy seguro que si me hubiera atropellado el macrobús ayer esto no hubiera pasado.La serie de detonantes no pienso contarla porque mi maestra de dramaturgia me dijo que escribo como si mi vida fuera un drama adolescente. Que se que es cierto... pero meh, no se escribir de otra forma. Si los ataques de ansiedad son hereditarios ahora puedo entender muchas cosas. Recuerdo que sólo podía pensar en insultarme, preocuparme por un futuro absurdo y en que tengo que cambiar muchas cosas de mí. Estaba respirando como perrito con calor y al final me di cuenta de que me jorobaba mas de lo normal.
De repente veo todo azul por un segundo y escucho un claxon. ¡Muchacho pendejo! Pensé que eso me calmaría pero no. Sólo me detuvo por 3 segundos. Pero lo que si me calmó fue imaginar como reaccionaría a gente si  muriese en este instante. Llego a mi casa muy cansado y me tiro en la cama. Tengo hambre pero más sueño que hambre. Pensar tantas estupideces cansa. Me acuesto y llega mi perro, se pone en mis brazos y se queda dormido. Algo bueno tenía que pasar al final. Lo abrazo. Escucho el snif snif y aparece el bigote de mi primo frente a mi diciendo que si podía conocer mi cuarto. Mi hermano en sus charlas cristianas le dijo que yo usaba drogas. Quería de las mías. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario