miércoles, 8 de abril de 2015

Ausencias 1.


Un amigo me dijo que es más dolorosa la carencia que la ausencia y esto me hizo pensar en todo lo que me hace falta y en por qué me duele.
Recordar a alguien que  está lejos, por ejemplo, es una carencia y no una ausencia. Saber que está en un lugar pero no tener contacto provoca- ahora si - una ausencia de la personalidad y a  veces sentimientos. Pero él no es un ausente como tal.


Mi padre es mi carencia numero dos... Quizá por eso soy puto.
Mi madre si es ausencia. O quizá sólo no conozco ese término.

En estos casos es preferible la ignorancia - me dijo mi amigo - Sabes que careces de algo cuando te levantas y es lo primero en lo que piensas.

Hago un recuento de mis días y recuerdo que últimamente al abrir los ojos por la mañana es llevarlos directos a mi celular para saber si tengo un mensaje del que está lejos. Y si no hay mensaje yo no escribo. Me gusta sentirme recordado.
Justo después, cuando mi madre se entera que estoy despierto me busca para decirme las tareas que tengo que hacer.
Mi papá pasa por mi cuarto para ver si esta vez le voy a pedir dinero.

Buscamos invadir nuestras mañanas de alguna forma.

Por eso no me gusta dormir,

Busco ser feliz para olvidar mis mañanas y mis noches.
Mi amigo me dijo que me fuera lejos.


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