viernes, 30 de septiembre de 2016

Sueño que grito.

    Tengo un nuevo sueño recurrente en el que termino gritando. En todos esos sueños siempre hay alguien que se ríe del grito o me ve con cara de extrañeza. Las razones por las que lo hago siempre son distintas: muchas veces por ver a un fantasma,  por sentir que me cago encima, por un amor o cosas así. Y pienso que quizá ese sueño me dice que deje de ser tan tonto o me hace sentir que mis problemas no tienen valor. No sé.

    Supongo que a todos nos pasa pero en mis sueños siento que a veces soy yo el que está viendo todo, como en primera persona, pero siempre termino viéndome a la distancia, como en tercera persona. Cuando el sueño está en su planteamiento soy yo, cuando yo estoy en ridículo me veo a lo lejos. Parece que me gusta verme en vergüenza pero nunca entenderé los malditos sueños.


    Fuera de todas esas explicaciones oníricas, sí tengo muchas ganas de gritar; siento que si lo hago mi presente se alejará con el sonido de mi voz y me hará llegar otro presente. Así, mágicamente, estúpidamente.

    Hace poco desperté muy borracho y revisé mi celular, como cada mañana, y vi un mensaje simple de una invitación a una fiesta y lo primero que hice fue gritar, gritar, pararme de la cama de un solo brinco y gritar más. Comencé a golpear puertas, a romper cosas y me tiraba al suelo y golpeaba el suelo. Como loquito de película gringa. Mis golpes no eran de odio, eran (perdón que suene cursi) como golpes de amor. Nunca me sangraron los nudillos ni nada, pero pese a eso sentí que no grité lo suficiente ya que mi garganta se sentía normal. Puta normalidad. Pero ese era un mensaje que nunca creí recibir. Fue un mensaje que paró el tiempo como en un pequeño infarto, en el que mientras todo estaba inmóvil, había una voz que me gritaba: todo cambiará, no seas marica... y en una cuenta regresiva: tres, dos, uno... todo lo que me rodeaba se fue a besar al piso.

   Tengo ganas de desaparecer, y no lo digo en forma triste, lo digo para aparecer detrás de ti y golpearte en la espalda. Ver como ahora eres tú quien besa el piso y poder imaginarme una cámara lenta, ese pequeño infarto en el que no puedes hacer nada, y que escuches como tus dientes se van despegando de ti. Escuchar algo de dubstep, ¿por qué no? e irme feliz. Como perrito recién paseado. Luego parar y gritarte: ¡déjame soñar en paz! haciendo un énfasis en la "a" de "paz", para que suene largo, agudo y lastime mi garganta mientras cierro los ojos para no darme cuenta de esas miradas ajenas y alertas. Y volver a desaparecer.


    Sé que esto es otro sueño más, sé que no pasará. No me hace sentir mejor imaginarlo pero es sólo la muestra de lo que pasa por mi mente cuando despierto rápidamente por soñar con gritos. Pienso muchas cosas. Luego acaricio a cachito para tranquilizarme y cuando por fin entiendo que dejé de soñar, me doy cuenta de que ya se me hizo tarde para todo. Maldigo al día y a mi presente, de nuevo.

    Y lloro en silencio.  De nuevo.

martes, 13 de septiembre de 2016

Le dije que todas mis palabras serían para él.



Yo escupo caras, escupo con los ojos,
con la mente y con las manos.
Soy el mal gusto andando,
que hiede a saliva con rastros
de todo lo fumable, saliva etílica.
Los perros corren, no me olfatean.
Escupo a mi cama, escupo al cielo.
Acto de gravedad.
Ser desagradable y sentirme bien
porque lo dije todo; lo bueno, lo malo.
Las opiniones que no opinan, que sólo
estorban.
Y secarme, secarme.
Y esperar nuevos gritos, que con
pequeñas gotas de saliva me hidraten.
Me den ideas y así,
volver a escupir.

Me encantas, che. Me matas.

martes, 23 de agosto de 2016

Lo que no le dije a Ezequiel.



Dado a que nunca pude hablar tanto con Ezequiel porque cada que nos veíamos sólo queríamos besarnos y tocarnos decidí escribir una conversación corta que nunca tuvimos, en la que no responde porque me costaba trabajo entenderlo cuando hablaba:

Tengo un conflicto sabes, cuando salí de mi ciudad tenía mucho miedo porque iba a la misma ciudad a la que un novio había viajado y la cual nos había separado.Tenía miedo a las distancias, todo un trip. Desde que llegué a Madrid odiaba todo, no quería estar ahí.. o bueno, sí quería estar pero con mis amigos. En Madrid caminé por muchas calles yo solo pensando mil estupideces, me imaginaba a mi amor caminando por la misma calle que yo. Cosas así. Todo mundo lo hace, creo. Pero pese a todo no me gustaba, y disfrutaba gritarlo; no me gusta Madrid y la verga. Pero mi viaje siguió e hice todo las cosas que quería, cogía con quien quería,  pensaba en  historias y cosas irrelevantes pero tú fuiste mi última noche en Argentina. Te digo todo esto porque no sé de qué hablar, te conozco poco pero tengo unas ganas muy grandes de querer extrañarte. Siento que cuando esté en mi casa habrá un día que no saldré solamente por el placer de querer quedarte a recordar. Recordar lo rico que besabas, lo rico de tu culo, lo rico de tu sonrisa, 9 de Julio con flores y un beso con flores, de tus poesías, todo lo que me enseñaste y el queso. De lo rico de la distancias, vaya.  Quiero hablar mucho de ti pero no sé como hablar de algo que pasó en pequeñas cantidades. De seguro voy a querer regresar sin que me importe que me decepciones o algo así. Que en realidad quiero que pase.  Me encanta tu ausencia Ezequiel. Me encantas che.  Déjame abrazarte que me gustan los cariños y perdóname estas pocas palabras. Siempre hay más, pero no sé por qué no salen.
Quizá porque no me cogiste, puto.

sábado, 9 de julio de 2016

Porque cada que tengo un buen sexo pienso que mi vida va a cambiar.




Lo marica lo tenía en el interior y me gustó esa idea.

     Hoy fui a un lugar llamado Boiler, en Berlín, y es un "sauna" que está abierto 24hrs. Muy al estilo de Berlín: con mucho cuero, cadenas, gente ruda, condones gratis, oscuridad, música industrial, y racismo alemán. Para no hacerla larga quiero llegar rápido a la parte en la que cuento que estuve en una especie de orgía en una alberca y me enamoré de un chico un poco chubby y peludo sutil que tenía el pene más grande que he visto en mi vida, con un pezón perforado y toda la actitud que sólo puedo ver cuando veo  vídeos de aphex twin (en realidad no sabría como describirlo). Él chico del pene enorme nunca me volteó a ver a los ojos, sólo pude jugar con su pene pero turnándome con otras dos personas que estábamos igual de impactados por su tamaño; un chico de estados unidos y un inglés, un chico que cuando hablaba se comportaba como Britey Spears y un señor que me recordaba mucho a un personaje de skins.

     El chico del pene grande tenía un novio y quería que todos le viéramos el culo mientras todos manoseábamos a su novio. Se ponía a flotar bocabajo y el agua, que en ese momento se veía de color morado por toda la parafernalia del lugar, hacia que su culo resaltará con destellos maricas color blanco. Toda la demás gente de lugar nos veía por fuera como un buen espectáculo, que en realidad lo era porque era una especia de orgía multirracial. Perdón, olvidé mencionar que había un africano gordo y feo y un pelirrojo de Nicaragua o no recuerdo bien qué parte de sur américa.  

     Me gustaría poder decir que conforme vamos conociendo penes granes en nuestras vidas es conforme vamos madurando o algo así, alguna tontería así. En realidad no sabría cómo describirlo y quizá suene un poco absurdo pero en ese momento sólo pensaba en de qué forma le contaría todo esto a mis amigos y justo cuando decidí que sería lo primero que les iba a contar sentí ganas de correrme, lo que me limitó a hacer muchas cosas en ese momento. Entonces buscaba soluciones, como darle besos a él y a todos los que estaban ahí. Qué claro, no quiero decir que ahora soy una persona más madura sino que creo que aprendí que si alguien no te voltea a ver a los ojos cuando cogen es porque no le estas haciendo sentir lo suficientemente bien. ¿Me explico?.

     Por un momento pensé que la acción de no verme era una especie de rechazo pero ahora creo que sólo no le hice sentir tantas cosas como lo estaban haciendo los demás. Porque justo antes de irme de ese lugar le pedí fuego y me respondió muy amable  y después se puso a jotear y sonreírme como para que pasará un rato agradable. Y si estaba enamorado de su pene grande en ese momento me enamoré más... Y claro, ahora que voy camino de regreso a mi país me entero que no veré a mis amigos así que mi corrida rápida no tuvo ningún sentido.

     Quiero contar una última cosa puerca sobre ese chico: Nunca pude ver cuando se vino porque lo hizo en la boca del inglés y pude ver su semen hasta que el inglés me besó y dejó caer un poco del semen del chico alemán sobre mi barbilla, que en unos segundos y a esa velocidad que corre el semen y que  todos conocemos y nos gusta, llegó a mi pecho  y justo cuando lo noté el inglés me sonrió. 

Qué mierda...

sábado, 18 de junio de 2016

De nada me sirve hablar.

                  (Archivo de Teatro Ojo)

Desde que llegué, hasta este momento (y por poco no) no podía escuchar una canción que salió el año 2002 por alguna u otra razón estúpida. Estúpida como muchas de las cosas en las que he pensado y que me han quitado mucho tiempo. Querido diario: hoy me siento pequeño,  pero de alguna forma quería sentirme así. Ponía el pretexto de que lo hacía para poder notar mis errores en la vida y esas cosas absurdas que uno hace para justificarse pero la verdad es que era flojera pura y la nostalgia de no tener nada que decir, de querer gritar muchas cosas pero no hacerlo porque sientes que será idiota. Quiero hablar de muchas cosas, quiero comunicarme pero por alguna razón siempre me siento inteligente. Que ahora reafirmo que no lo soy. Soy un grosero, soy un egoísta, soy un arrogante y no sé escuchar, pienso que mi vida es interesante pero no lo es, quiero sexo pero no se me para, quiero amor pero rechazo toda mirada linda. Quiero hablar de cómo me siento pero presiento que todo esto sería muy aburrido para los europeos que quizá tienen temas más interesantes de qué hablar.  A nadie debe importarle lo que siento; no puedo hablar de política porque mi primera reacción es siempre correr lejos de esos temas porque es mucha información, información manipulada por muchos, incluso por la gente que quiero.  No soy un persona graciosa y lo que mejor se me da son los sentimentalismos de novela mexicana, me enamoro de un rico que no me quiere, historias de esa índole que en realidad son absurdas. Sigo viviendo con mis papás y dicen que eso no me deja conocer el mundo. Estoy aprendiendo a conocer el mundo con este viaje y lo único que siento es mucho aire en mi estómago, no puedo dormir y voy cada cinco minutos al baño. Abro aplicaciones como grinder para poder platicar con muchas gente pensando que tengo muchas cosas que decirles y coger pero repito, creo que no tengo nada que decir.


One of these mornings...

One of these mornings, it won't be very long
They will look for me and I'll be gone
One of these mornings, it won't be very long
They will look for me and I'll be gone
  


(Canción lenta y ñoña que no sale de mi mente ahora  y que he reproducido más de trienta y cuatro veces)

 Estoy viendo trabajos que  me encantan pero que hacen que mi nostalgia crezca. Sólo puedo escuchar música que se hizo en los años dos mil porque siento que Madrid se quedó en esa época. A veces siento que en realidad no me importa nada y no sé por qué no quiero buscar algo qué decir. Siento que debería ser una persona más. Que sólo debería ser un espectador más y una de esas personas que los artistas investigan para hacer sus piezas. La persona que por razones políticas y de educación no va de acuerdo a cierto nivel de intelectualidad y que sólo causa problemas y la cual debe ser mantenida por el gobierno porque tampoco se le puede culpar por su desarrollo, la que debe de ir a los museos a tomar talleres de reflexión para hacer de su vida algo mejor, para que luego me lleven a alguna plaza pública y céntrica para tomar algún taller de carpintería o grafiti para hacer de mi vida algo más artístico y fructífero, . Así me siento ahora, porque no tengo nada que decir. Sólo estupideces.


La canción no dice nada, sólo es triste y patética. 

lunes, 11 de abril de 2016

Mi novio de centro.


                      (Fragmento de una foto que me tomó mi novio)

Tengo un novio que vive en el centro de la ciudad, justo en la zona mi escuela. Lo amo en verdad. Cada que salgo de clases me espera en la banca que se encuentra en el edificio de enfrente y en cuanto lo veo le doy un beso muy largo no importa que estemos en una posición incómoda. Él toma mi mano y caminamos a plaza liberación y nos sentamos a ver como oscurece. Cantamos canciones como "rayando el sol"  y de ese estilo, y claro yo muero porque es muy romántico.
Como mis clases son muy pesadas, siempre salgo con hambre y él lo sabe, entonces me invita un elote o una jericalla, obvio prefiero el elote. Discutimos sobre cómo lo preferimos; si en vasito, tiernito, asado, etc. Pero hoy se me antoja con mayonesa y queso, que al final fue una buena idea porque primero lamimos el queso y luego y si le quedaba poquita mayonesa en la boca yo se la quitaba con los labios.
Mi mamá me marca a mi celular para decirme que ya es muy tarde y que tengo que regresar a mi casa y como mi novio es muy lindo me acompaña. Tomamos el tren, a esa hora hay mucha gente pero es bueno porque nos vamos de pie y abrazados, dándonos  besos largos todo el camino hasta llegar a mi casa. Nos sentamos en la banqueta en la parte más oscura que encontramos. Me asomo seguido a mi casa para ver si mi mamá no nos observa. Cuando estoy seguro de que no nos ve, nos besamos e incluso nos tocamos un poco; amo tocarle su trasero peludo. Amamos decirnos poemas que sacamos de revistas y de programas de televisión abierta, pero ya se tiene que ir porque no va a alcanzar el tren para regresar al centro, en donde vive.
Ya en el camino le marco a su celular para que no se aburra, le cuelgo cada cinco minutos para que no se me termine mi saldo del celular. Hablamos de lo lindo que fue el día de hoy y yo en el fondo siento un vacío en el estomago, en verdad él me pone muy feliz. No me importa que mis papás me regañen.
Para cuando llega a su casa ya sólo nos mandamos mensajes de texto porque yo estoy haciendo mi tarea y él arreglando las cosas para su trabajo, pero texteamos y texteamos hasta quedarnos dormidos. Él se duerme primero pero a pesar de  que me doy cuenta, sigo escribiendo para que cuando se despierte ser su primer mensaje del día, quiero que se despierte y yo haber sido su sueño más bonito de toda la noche aunque no sea cierto, quiero que sea feliz, quiero  porque lo amo y me hace sentir muchas cosas muy padres, muy locas.
Me gustaría escribirle todo esto en una hoja de colores y con un dibujo de corazón pero creo que es mejor que se quede guardado en mi mente, en mi imaginación. Lo quiero para siempre.
Espero que mañana sea algo distinto. Para poder escribir más historias sobre él.


Licencia de Creative Commons
Mi novio de centro by David Rata Muerta by David Arellano Contreras is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://david-rata-muerta.blogspot.mx/2016/04/mi-novio-de-centro.html..

martes, 5 de abril de 2016

El chico.

Se rascaba la cabeza, volteaba a todos lados y se rascaba la cabeza. La vez que tuve su cabeza más cerca de mi cara fue cuando me lo cogí por detrás y de pie. Y también cuando dormimos juntos, ahora lo recuerdo. Su cabello tiene olor a cabello genérico de adolescente, pero no apesta, de hecho huele bien. Siempre se rasca la cabeza y al suelo caen sus puntos blancos de polvo por el gel seco porque siempre sale temprano de su casa para trabajar y yo lo veo hasta que estamos en la escuela, mucho después de comer. Se rasca tanto que a mí me dan ganas de rascarme y entonces los dos parecemos chicos de secundaria que se gustan. También changuitos. Decimos puras cosas estúpidas y no nos volteamos a ver a los ojos pero sí nos damos cuenta de que estamos sonriendo. Nos rascamos por última vez, nuestras uñas ya están llenas de polvo blanco, y nos despedimos con un abrazo que parece más un arrimón macho. Me lo quiero coger todo el tiempo. Decirle que lo quiero.