Con la cara roja
y ya cansados
y ya cansados
de lamernos el cuerpo
creamos el horópter.
Dañamos nuestros ojos
y nos vamos envenenando
de ansias.
y nos vamos envenenando
de ansias.
Queremos conocernos hasta la carne.
Pero aún somo flacos,
nuevos
nuevos
aspirando a ser armas
creadas con un tipo de ónix
creadas con un tipo de ónix
que ni la luz,
ansiosa de muchos colores,
descompone.

No hay comentarios:
Publicar un comentario