Cuando se lo
están cogiendo pide que le rasquen las ronchas que le salieron por dormir en su
camita. Simplemente no la hace de pedo, no en ese lugar en donde está su
camita.
¿Le darías un poco de tu cerveza?
Se cuentan que ese lugar era un manicomio para gente con dinero. Cuatro pisos, cuartos grandes, baños individuales, sauna recreativa. Pero más allá de eso, de que antes era un lugar para ricos y ahora es un lugar en decadencia, siempre fue un lugar para la gente que no encajaba con la mayoría, con los que hacen las cosas bien.
Creo que hacía mucho deporte, su cuerpo lo delata. Pero su ropa delata que jugaba con muñecos; ese juego de una playera de rayas rojas y amarillas con unos jeans azules muy brillantes, casi como noventeros, tenis de esos que cuando ves en las repisas de tiendas de zapatos te preguntas: ¿quién los usaría? Y una gorra sin estampados.
Es tan carismático… hasta el más violento del edificio lo trata bien. Es quizá como el hijo de todos.
El día de hoy toda la ciudad se fue de vacaciones así que el edificio está vacío. Tan vacío que el fétido olor de todos los días también se fue. Y él pues es el único bonito del lugar Y nadie, obvio nunca nadie quiere coger con los feos, a menos de que tú también estés feo. Lógico.
Pero…
Alguien le ganó su camita y no se puede dormir…
A mí no me habló, supongo porque mis ojos no son nada agradables, suelen decirme que tan miedo. Pero seguro esperaba que también le dijera cosas bonitas, pero no. Qué hueva.
Más tarde, ya que me había olvidado de él, salió corriendo de un cuarto gritando: ¡Huele feo! ¡Huele Feo!, y a todos les dio ternura así que fueron al cuarto para ver qué sucedía y saber si podían ayudarle con eso.
Y cuando todos nos asomamos (porque tenía que ir yo también) vimos un señor desnudo, casi violado, con el culo lleno de…
Y ya no lo volví ver.
Me contaron que todos los de la casa le dieron un poco de sus piedras para que fumara y estuviera feliz toda la noche, y sin sueño, hasta que el señor violado recuperara el conocimiento y se bañara, hasta que alguien limpiara su camita y quizá de paso murieran las chinches.
Perdón, pero nos gusta verte así de triste.
¿Le darías un poco de tu cerveza?
Se cuentan que ese lugar era un manicomio para gente con dinero. Cuatro pisos, cuartos grandes, baños individuales, sauna recreativa. Pero más allá de eso, de que antes era un lugar para ricos y ahora es un lugar en decadencia, siempre fue un lugar para la gente que no encajaba con la mayoría, con los que hacen las cosas bien.
Creo que hacía mucho deporte, su cuerpo lo delata. Pero su ropa delata que jugaba con muñecos; ese juego de una playera de rayas rojas y amarillas con unos jeans azules muy brillantes, casi como noventeros, tenis de esos que cuando ves en las repisas de tiendas de zapatos te preguntas: ¿quién los usaría? Y una gorra sin estampados.
Es tan carismático… hasta el más violento del edificio lo trata bien. Es quizá como el hijo de todos.
El día de hoy toda la ciudad se fue de vacaciones así que el edificio está vacío. Tan vacío que el fétido olor de todos los días también se fue. Y él pues es el único bonito del lugar Y nadie, obvio nunca nadie quiere coger con los feos, a menos de que tú también estés feo. Lógico.
Pero…
Alguien le ganó su camita y no se puede dormir…
A mí no me habló, supongo porque mis ojos no son nada agradables, suelen decirme que tan miedo. Pero seguro esperaba que también le dijera cosas bonitas, pero no. Qué hueva.
Más tarde, ya que me había olvidado de él, salió corriendo de un cuarto gritando: ¡Huele feo! ¡Huele Feo!, y a todos les dio ternura así que fueron al cuarto para ver qué sucedía y saber si podían ayudarle con eso.
Y cuando todos nos asomamos (porque tenía que ir yo también) vimos un señor desnudo, casi violado, con el culo lleno de…
Y ya no lo volví ver.
Me contaron que todos los de la casa le dieron un poco de sus piedras para que fumara y estuviera feliz toda la noche, y sin sueño, hasta que el señor violado recuperara el conocimiento y se bañara, hasta que alguien limpiara su camita y quizá de paso murieran las chinches.
Perdón, pero nos gusta verte así de triste.
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