Como cuando encuentras una pista, como cuando se te revela algo. Te conviertes, según tú, en el mejor investigador y crees que todo tiene sentido. Diste con el punto. Presionas la quijada. Respiras. Respiras y suspiras. Lees. Es el nombre que todo el día te dio vueltas por tu cabeza y aparece. Aparece en la basura. Leo lo que escribe y a mi mente llegan las últimas imágenes y recuerdos que tengo de él.De la fiesta. Del nombre. Del frío y de sus palabras.De sus ojos viendo a la tierra. De la revista que tiene su nombre y que es mas vieja que el tiempo que llevo conociéndolo. Sus palabras que también eran frías. Las palabras que escribe y las que me dedicó. Que no me gustan sus puntos, sus acentos. Que no me gustan los últimos fotogramas / recuerdos que tengo en mi mente, en mis letras. El frío. Que odio la tierra sobre el papel. Que todos los nombres me dan igual. Que ese nombre me duele. El nombre que apareció en la basura. Que me pone frío, que me pone en recuerdo, que me pone transversal. Tenía su nombre en mis archivos basura incluso antes de tener el cactus con tierra floja. Tenía la tierra en el recuerdo. Tengo la tierra en la quijada. La tierra sobre el nombre y sobre el título. Ahora dan vueltas en mi cabeza las palabras que tienen sentido. Presiono las letras. Respiro la tierra. Tiro la tierra accidentalmente sobre los archivos basura. Aparece su nombre. Porque odio sus palabras. Las que no me dice. Las pistas que no encuentro y que no sé si buscar. Sus palabras tienen tierra. Tienen frío. Suspiran y creen que todo tiene sentido.
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