La soledad me llama pero no quiero hacerle caso, me dice ponte a trabajar y hacer algo pero no les respondo por que se que eso implica madurar y no quiero dejar de ser un adolescente de fiestas, que engaña con buenas y vacías ideas, que mendiga solo las primeras 50 páginas de un libro y que se pasa por intelectual.
Todo era mejor cuando no sentía este peso encima.
Entonces ahora se que es hora de ejercitarme y puta madre! No quiero!
No se a que le tengo tanto miedo.
Descubriese como una mierda no es algo que quiera sentirse todos los días, pero creo que el conformismo es peor.
Puedo con esto y con más y a pesar de ser una mierda no me quede con los brazos cruzados.
Seré la mejor mierda no revolucionaria del mundo, y aún que ya no tenga un promedio de 100 en la vida se que no fui uno más.
Puedo decir que esta vez mis lágrimas fueron verdaderas. Y que nadie me vio y aunque duela el que nadie te consuele, es como un paso con la reconciliación con mi soledad, que me es infiel con mi apatía.
No quiero sonar cursi pero gracias a las caricias de las lágrimas que siempre llegan en el momento indicado.
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