domingo, 15 de julio de 2012

Cerdos de Mármol en el museo.

Nada pasa dentro de tu perfección por que todo lo que hay por descubrir es malo dentro del orden indiferente de nuestra estabilidad.



Mierda, volvimos a pelear de una manera muy extraña. No quise discutir ni decir nada, dejo que te vallas mientras yo, sin dinero y en el centro busco que hacer en el lugar que visito todos los días y que conozco  muy bien. No me decido a donde ir solo por que pienso de que manera seria bueno hacerte sufrir esta vez y buscar la manera perfecta en que mis palabras sean mas agudas para que al momento de decírtelas me dejes. Te quiero lejos por que nuestra distancia habla de estupidez, por que no hay estupidez mas grande que la misma  inconsciencia acostumbrada.
Respiro.
Voy al mismo museo que visito cada que no tengo nada que hacer, es enorme y por lo mismo siempre me toca una sala nueva. Hoy  veo una serie de simples esculturas del cuerpo humano. Todas muy hermosas sin ningún error dentro de los cuerpos mas estéticos creados por el hombre.
Sinceramente no la disfruto solo por imaginar que bien te la estas pasando, o por lo menos distrayendo, mientras no hago mas que ver una exposición a fuerzas.
Mis pies punzan.
Sentado frente a la escultura del hombre mas perfecto lo único que le veo es el pene perfectamente esculpido. Ojala fuera de verdad para escaparnos y olvidarte por medio de la acción mas animal que disfruta el hombre. Pero no pasa nada por que tristemente es solamente mármol.
Suspiro.
A veces pienso que los hombres son infieles por el egoísm de su pareja, por que no esta dispuesto a dar un poco mas, o ceder, como se le quiera ver, quizás no siempre pero es común el caso. Lo que sea, quiero un hombre como ese de mármol en mi cama ya. Quiero que me llene de su puto sudor lleno de perfección, tragármelo y escupirtelo en la cara. No pasaría de que tu indiferencia sintiera el escupitajo como un estimulo culposo mas para que las cosas se vuelvan a arreglar con sexo.
Río.
Tanta maldita perfección solo puede existir en una escultura, lo vuelvo a pensar, y la escultura no tiene por que ser a fuerzas de mármol, una escultura quiere decir que todo es perfecto pero que no pasa nada. Me enamore de una escultura perfecta que se encuentra fuera del museo y creo que en ese caso ni los amigos ni el psiquiatra puede ayudar, pues no hay nadie que no este a favor de la perfección.
Salgo, tomo un café.
Esta escultura de carne tiene miedo a moverse, por que, como la de mármol, si lo hiciera se rompería en mil pedazos... En verdad no me dan ganas de hablarte o pelearte, por que se que todo terminara bien. Sera solo un nuevo ridículo mas del día por que tu sonrisa nunca desaparece.  Pero ahí estoy como todo ser humano vulnerable a lo perfecto.
Por eso ahora niego cada momento que se considera bueno, me canso se sonreír y prefiero buscar nuevas esculturas de carne, unas que se muevan por que han sabido recibir sus criticas.
Te convertiste en la maquina de besos para pasar bien el rato. Y eso debería estar expuesto en el mueso, pues viene siendo la misma perfección de una escultura.
Pasan horas y te veo.
Es hora del discurso tan pensado, la perfección ataca y dices a todo que si. Callas y solo afirmas, agradeces y alagas.

no pasa nada

no pasa nada...

NO PASA NADA!!!

Quien no disfruta de la perfección pero lucha por lograrla esta destinado a ser un mediocre que arroja su poesía a los cerdos...

1 comentario:

  1. alagar.

    (De lago).

    1. tr. Llenar de lagos o de charcos. U. t. c. prnl.


    halagar.

    (Der. del ár. hisp. ẖaláq, palomo ladrón).

    1. tr. Dar a alguien muestras de afecto o rendimiento con palabras o acciones que puedan serle gratas.

    2. tr. Dar motivo de satisfacción o envanecimiento.

    3. tr. Adular o decir a alguien interesadamente cosas que le agraden.

    4. tr. Agradar, deleitar.

    SaLu2

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