sábado, 25 de junio de 2011
Diagonalizar.
Fue cuando me tire al pasto, después de tantos días de estar de camión en salón y de salón a cama.
Tu ahí sentado y yo por todas partes, parado sobre el espacio azul que se veía en el cielo nublado con el olor de las manos sucias sobre mi.
Tiempo atrás besarte hubiera sido una solución y quizá olvidaríamos todo pero esta vez el rose de tus labios solo seria de nuevo regresar a ese pasado... El mismo que me paraliza y me hace diagonalizar la mirada.
Como el juego en el que cada quien pide su rincón para mirar justo en el momento en el que no se tiene nada que decir... nada que decir... nada que decir...
Quizá no se trate de animales, te digo que cada quien lleva uno en su interior y no todos tienen por que ser perras. Tu la tortuga que le gusta esconderse en la parte hermosa de los escombros, y yo el pez que nada en la obscuridad buscando su reflejo
.
Y la gran ventaja de todo esto es que nuestro pasado no se puede despegar de nosotros. Y digo pasado a lo que no se olvida por que 3 años son muchos en la adolescencia y por suerte te conocí en ahí.
A fin de cuentas solo son palabras, los ruidos y los gritos no dejan de escucharse por la calle... Entonces no duermo.
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